3: Las estadísticas son confusas, ¿realmente deben los pacientes tener en cuenta los números?

La forma en que los números se presentan puede ser desalentadora, o incluso francamente engañosa. Pero si en verdad quiere comparar un tratamiento con otro u obtener más información sobre cómo la enfermedad que tiene afecta a otras personas como usted, los números siempre entran en escena de alguna manera. Sin embargo, algunas formas de presentar las cifras son más útiles que otras.

La mejor manera de hacer que los números tengan algún sentido para los legos (y los médicos también) es usar frecuencias. Esto significa el uso de números enteros (cien o mil personas) en lugar de decimales, porcentajes o proporciones complejas; por ejemplo, «quince personas de cada cien» en vez de «15 %».

Muchas veces, es útil expresar los números no solo en palabras sino también mediante algún tipo de gráfico, como gráficos de barras de colores, gráficos circulares; hombrecitos/caritas sonrientes y tristes en cuadros, etc., y también mediante tablas. Presentar los «números» con estas «ayudas para la toma de decisiones» supone que la mayor cantidad posible de personas pueden entender qué significan los datos.

¿Qué sucederá con 100 personas como usted en los próximos 10 años?

¿Qué sucederá con 100 personas como usted en los próximos 10 años? (presione para agrandar)

La siguiente es una forma de explicar, a través de un gráfico de barras, el efecto de los medicamentos para la presión arterial en el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular en pacientes con presión arterial alta en un período de diez años. [3]

De cada 100 personas con presión arterial alta que no reciben ningún tratamiento, en los próximos diez años, se prevé que 13 desarrollarán enfermedad cardíaca o sufrirán un accidente cerebrovascular.

Si las 100 personas tomaran el antihipertensivo A, solo 11 de ellas desarrollarían enfermedad cardíaca o tendrían un accidente cerebrovascular, y dos de ellas evitarían una enfermedad cardíaca o un accidente cerebrovascular.

Si las 100 personas tomaran el antihipertensivo B, solo diez de ellas desarrollarían enfermedad cardíaca o tendrían un accidente cerebrovascular, y tres de ellas evitarían una enfermedad cardíaca o un accidente cerebrovascular.

Es así de claro. No obstante, estos sencillos números muchas veces se informan en términos que solo entienden los profesionales de la estadística.

Ahora veamos cómo resultan los números cuando se usa una tabla en lugar de un gráfico de barras. En este ejemplo, nos concentraremos en el tratamiento más eficaz, el medicamento B:

Primero convertimos los números en frecuencias naturales (cuentas simples), luego lo resolvemos.

NINGÚN TRATAMIENTO CON MEDICAMENTO B
Enfermedad cardíaca o accidente cerebrovascular (en un período de 10 años) 13 de cada 100 personas 10 de cada 100 personas
Sin enfermedad cardíaca ni accidente cerebrovascular 87 de cada 100 personas 90 de cada 100 personas
TOTAL 100 100

Sin tratamiento, el riesgo de sufrir enfermedad cardíaca o accidente cerebrovascular es del 13 % (o 13 de cada 100), mientras que con el medicamento 2 el riesgo es del 10 % (o 10 de cada 100), lo que representa una diferencia del 3 % (o 3 de cada 100). Puesto que el medicamento 2 previene 3 de los 13 casos de enfermedad cardíaca o accidente cerebrovascular que habrían ocurrido, eso es una reducción del riesgo relativo de 3/13 o alrededor del 23 %. Por lo tanto, podemos decir que hubo una reducción absoluta del riesgo del 3 % con tratamiento o una reducción relativa del riesgo del 23 %. Son dos maneras diferentes de expresar lo mismo.

La reducción relativa del riesgo siempre es un número alto, y a veces mucho más alto, por lo que acapara más la atención. Por eso, si el lector lee un titular que dice que «se evitó un 23 % de los accidentes cerebrovascular», no significa nada para usted, porque no indica el grupo específico de personas afectadas, el período de tiempo ni, lo que es más importante, el riesgo de accidente cerebrovascular sin ningún tratamiento. Lo más probable es que se trate de la reducción relativa del riesgo (algo que deberá verificar).

En ciertas ocasiones, los números son muy diferentes. Analicemos la forma en que un periódico informó un estudio de cribado de cáncer de próstata. «Podría reducir en un 20 % las muertes» parece mucho. Los resultados también se podrían haber expresado como una muerte prevenida por cada 1410 personas sometidas a cribado (o un minúsculo 0,07 %, es decir, siete muertes prematuras que se previnieron por cada 10 000 hombres sometidos a cribado). El 20 % es la reducción relativa del riesgo; el 0,07 %, la reducción absoluta del riesgo. Este porcentaje es mucho más pequeño, debido a la baja tasa de mortalidad por cáncer de próstata y es poco probable que haya acaparado los titulares. La conclusión es que, si la afirmación de un titular suena demasiado optimista, ¡probablemente lo sea! [4]

Por eso, los números sí importan, y una presentación adecuada puede ayudar a las personas en la toma de decisiones. Los pacientes no deben dudar en pedirle al médico que les explique los resultados de una forma que sea fácil de entender, usando materiales visuales para que sea más claro, si es necesario. Si las decisiones acerca de los tratamientos serán compartidas, tanto los médicos como los pacientes deben tener claro qué significan los números en realidad.